Privación sensorial
La momificación y privación de sentidos, es, si cabe, más intensa que un bondage clásico. Se juntan las sensaciones de inmovilidad, no ver, no poder hablar y no poder oir. Este último punto es el que lo suele diferenciar de una atadura común.
Aparte de ésto, el hecho de tener todo el cuerpo atado con algún tipo de cinta, momificado completamente, impide mover codos y rodillas, que, normalmente pueden moverse algo en un bondage; con la excepción claro está, de los bondage más severos.
¿Cómo impedir el sentido del oído? Hay muchas y varias maneras. La más común es la utilización de tapones, de esos que venden en las farmacias, y que suelen utilizarse para aislarse del ruido - por ejemplo, los trabajadores en las pistas del aeropuerto -; pero también se puede utilizar el típico casco o auriculares para escuchar música. En ese caso, y para aumentar el "sufrimiento" de la persona momificada, se le puede obligar a escuchar un tipo de música a la que odie. Conmigo funcionaría si me obligaran a tragarme un programa de telebasura. Aunque eso ya es desviarse del tema.
La persona momificada tiene dos posiciones para sus manos: Paralelas al tronco y una encima de la otra sobre el estómago. No es en absoluto conveniente momificar a alguien con las manos en la espalda.
El material empleado más común en estos casos es la cinta americana o sus variantes y el film transparente de cocina. Debido a la naturaleza de estos componentes, es más complicado realizar momificaciones en épocas calurosas, debido a la poca o nula transpiración de sus componentes. Lo aconsejable es que sea una inmovilización de corta duración.
Evidentemente, no se puede obligar ni coaccionar a la persona momificada a permanecer más tiempo del que desee ni del que la cordura de cada uno indique.
Por supuesto que el mayor peligro es la cabeza. Es fundamental abrir orificios suficientes como para que la persona momificada pueda respirar sin problemas. De todas formas es evidente que si se tiene la cara completamente tapada no se va a respirar con normalidad, aunque tenga agujeritos para respirar. Por eso vuelvo a incidir en el tema de no dejar sola nunca a la persona momificada o atada, y tampoco hacerlo durante mucho tiempo.
Aunque haya gente que lo pueda relacionar, no veo puntos de unión entre una momificación y el gusto de algunas personas en axfisiarse a la hora de llegar al orgasmo. Básicamente por el nivel de peligrosidad de uno y otro
Y por supuesto, no olvidarse de unas buenas tijeras, que se deberán emplear, con más cuidado si cabe, a la hora de retirar todo el envoltorio empleado.

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almadeguerrero dijo
Jooooooooooopé.
11 Junio 2008 | 09:15 PM